Estos incómodos y pequeños moluscos pertenecientes a la clase de los gasterópodos, son famosos en los jardines y huertos de todo el mundo debido a sus ataques dañinos, tanto que se les llega a considerar una plaga.
Son hermafroditas.
Atacan preferentemente por la noche, sobretodo si ha habido humedad o nubosidad y comen dejando esos agujeros característicos en las plantas. Estos puntos de mordedura además se convierten en un foco para la entrada de hongos.
Siempre puede intentar salir de noche para cazar algún caracol e incluso puede buscar sus puestas pero lo más recomendable es usar algunos trucos para luchar contra ellos:
-Extender grava volcánica, ceniza de madera (sin barnices) o ceniza de carbón vegetal alrededor de la planta ya que actúan como repelente de caracoles.
-Proteger las plantas con telas geotextiles que permiten el paso de luz y agua pero no de los moluscos. También se usa una lámina de cobre alrededor del cuello de la planta puesto que los caracoles sufren reacción frente a este metal.
-Evitar los riegos excesivos ya que el aumento de humedad provoca su aparición . Lo mejor es instalar un riego por goteo ya que es más individual y por tanto más fácil de controlar.
-Usar la cerveza como cebo (es uno de los trucos más populares). La bebida se pone en un platito y atrae al caracol que acaba ahogándose. También se usan otros cebos a base de compuestos químicos como metaldehído, metiocarb y fosfato de hierro (estos productos se conocen como helicidas).