Menuda vida nos espera a los que gustamos de levantarnos tardeÂ…Ya me tenÃa frita aquel proverbio de “A quien madruga, Dios le ayuda” para que tenga que descubrir éste ahora, ¡vaya plan!
Sin embargo, haré caso omiso de la sabidurÃa popular en este sentido y os contaré, sin horarios ni prisas, algunas indicaciones para eliminar las orugas que tanto nos disgusta encontrar en nuestras plantas:
- Capturad a mano todas las que veáis -vale, podéis usar unos guantes si os da grima-. Importante aquà hacer una excepción con la procesionaria del pino y, si no se conoce, no tocar ninguna oruga peluda con la mano desnuda (atención al pareado improvisado.)
- En árboles y arbustos podéis eliminar las infestaciones ligeras mediante una buena poda.
- Es muy recomendable usar un insecticida de ingestión (mata a la oruga cuando se come la hoja.)
- Los tratamientos se deben repetir cada 10 ó 15 dÃas.
- Cuando pulvericéis, procurad hacerlo cuando las orugas sean todavÃa pequeñas, asà morirán más fácilmente y no habrán causado daños.
- Para las orugas más rebeldes, pueden dar mejores resultados los productos aplicados en espolvoreo, que tienen más poder de penetración que la pulverización.
Entiendo que lo anteriormente descrito puede haberos resultado algo “insÃpido”, asà que se me ocurre profundizar más sobre ello analizando un par de casos de plagas bastante comunes con especies concretas. Estas son:
• Tricoplusia ni
Es una oruguita verde, muy mona, y polÃfaga (es decir, que se alimenta de todo.) Debe ser que a sus ancestros les pilló la guerra y dejó huella en las nuevas generaciones, que no hacen ascos a ningún bocado. Tienen una amplÃsima variedad gastronómica, con lo que un gran número de plantas pueden ser vÃctimas de su apetito.
¿Cómo eliminarla?
Su poca especificidad alimentaria hace que sea una especie muy rebelde a los tratamientos tÃpicos que se utilizan para erradicar orugas.
Dentro de los tratamientos quÃmicos más usuales está Confidor que, añadido al agua de riego, es efectivo contra las larvas fieles a un tipo de comida, como es Cacyreus marshallii (la mariposa del geranio) o Arge rosae (la mariposa de la rosa, que veremos más adelante), pero a la Tricoplusia no le hace ni cosquillas.
Se recomienda el uso de:
- Diptirex (materia activa Triclorfon), alternándolo cada 15 dÃas con una bacteria muy simpática: Bacillus thuringiensis (que actúa como tratamiento microbiológico.) Con este arsenal se supone que las molestas oruguitas deberÃan caer fulminadas.
- No obstante, se deberÃa utilizar Durban 48 (materia activa Chlorpyrifos) cada 10 dÃas. Con esto estarÃamos eliminando también sus huevos.
• Arge rosae
Los que tengáis o hayáis tenido rosales seguro que os sentiréis muy familiarizados con esta oruga, pues tiene por costumbre meterse en los capullos de las rosas y dejarlos huecos.
¿Cómo eliminarla?
El secreto está en conocer la historia de su vida para atacarle por el flanco más débil… En el amor y en la guerra todo vale, ¿no?, ¡pues no me miréis como si fuera una asesina!
El hecho de que la oruga esté dentro del capullo no es casual, sino que tiene su origen en un huevo depositado encima de éste cuando aún es inmaduro.
Las madres saben latÃn y agudizan aún más su ingenio cuando deben hacerse cargo de sus retoños. En este caso, la mariposa sabe elegir los capullos verdes de modo que cuando nazca su descendiente, el capullo estará casi maduro y podrá alimentarse de sus deliciosos pétalos. Pero, ¡y aquà está el truco!, la oruguita tras eclosionar el huevo para entrar en el capullo debe empezar a devorar la superficie. Si en esta superficie se ha echado un producto quÃmico que se le indigeste, con toda probabilidad pasará a mejor vida, y nosotros también (en otro sentido, obvio.)
En este caso sà es de gran utilidad el producto que se citó anteriormente: Confidor (ya sabéis, bien directamente pulverizado si el rosal está en macetas, o se añade al agua de riego.)
Si habéis oÃdo hablar del insecticida Folithion, mejor dejadlo para un uso diferente, ya que es tóxico para los nuevos brotes (los quema literalmente.)
Para terminar os dejo con un bonito refrán -este sà me gusta- que algo viene al caso, al menos por su componente larvario:
Lo que la oruga llama "el fin del mundo", el sabio llama "mariposa".