TEXTURAS DEL SUELO: SUELOS ARENOSOS
• El suelo arenoso, no retiene el agua, que se filtra con facilidad hacia el fondo.
Estos suelos se secan muy pronto y hay que regar bastante. No almacenan el agua como los arcillosos.
Poe eso, hay que regar con poca cantidad pero con más frecuencia. El riego por goteo es el más adeucado para el suelo arenoso.
• En un suelo arenoso es más difícil para una planta aguantar la sequía que en uno arcilloso.
De todas formas, hay especies adaptadas a éste tipo de suelo, como los árboles, palmeras y plantas que crecen en desiertos arenosos o en la misma playa.
• Al igual que ocurre con el agua, tampoco retienen bien los nutrientes minerales que necesitan las plantas.
La lluvia y el riego los lava de la zona de las raíces, perdiéndose en profundidad.
Poe ello, siempre que sea posible, usa fertilizantes de lenta liberación en lugar de los minerales solubles tradicionales, para que se vayan disolviendo poco a poco y se pierda lo menos posible.
Los suelos arenosos hay que abonarlos con pequeñas cantidades y más frecuentemente.
• El suelo arenoso es pobre en nutrientes minerales, por lo que hay que abonarlo más que en uno arcilloso.
• En éste tipo de suelo las raices disfrutan de una buena aireación por la mayor porosidad existente.
• A no ser que debajo de la arena haya una capa de arcilla, el drenaje también suele ser muy bueno
Las plantas que no soportan un exceso de agua, cómo los céspedes, muchas plantas mediterráneas, los cactus y las crasas, por ejempo viven bien en suelos arenosos, siempre que no les falte agua.
• Si la tierra es excesivamente arenosas, se puede mejorar añadiendo unos 100 kg. por cada 100 m2 de turba, e incluso, algo de tierra arcillosa.