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EL AGUA EN LA JARDINERÍA

JARDINERÍA Y DESERTIFICACIÓN.


La jardinería no puede mantenerse al margen del uso y gestión sostenible del agua ya que depende de ella para su supervivencia.


El crecimiento de jardines públicos y privados y la ampliación de zonas verdes urbanas llevan parejos un aumento sistemático de la demanda de agua. Y si tenemos en cuenta que en la España mediterránea (70%) del territorio nacional la pluviometría está sometida a sequías periódicas y a un intervalo de ausencia de lluvias estival de 3 ó 4 meses, el uso racional del agua debe ser un tema prioritario. La gestión eficiente es clave en un país donde el 40% del territorio está amenazado por diversos procesos de desertificación.


En comunidades como Canarias, Valencia, Almería, Murcia o la provincia de Tarragona el riesgo alcanza el 90% de su territorio. Le siguen Castilla-La Mancha, Andalucía, Madrid y Aragón con más del 80% de su superficie afectada.


En todo el mundo hay 20 millones de personas afectadas por la desertificación cuya consecuencia más directa son las hambrunas. Según datos de la ONU están dañadas 4.000 millones de hectáreas y por si fuera poco 1.200 millones de personas no tiene acceso al agua potable. Si tenemos en cuenta que la sobreexplotación de los suelos y la esquilmación de los recursos hídricos son la antesala a la desertificación, los tres millones de jardines que se estima que hay en España han de jugar su papel limpiamente, no sólo para no contribuir a incrementar la desertificación, sino para ser un aliado en su contención.


Se sabe que los parques y jardines públicos consumen un 1,5 % de del total de agua demandada, dato que no parece muy elevado si el 60% del país no fuera xerofítico. Ante la ausencia de datos en jardín privado, la antigua CODA, ahora Ecologistas en Acción, realizó en 1.995 un estudio en un municipio madrileño en donde más del 50% de las viviendas son unifamilares con jardín privado pero que cuenta con un importante porcentaje de pisos y viviendas bajas sin jardín.


Se analizó el consumo en una muestra de 622 viviendas habitadas todo el año y se llegó a la conclusión de que las casas con jardín gastaban entre 2,5 y 4,5 veces más agua que las casas sin jardín. Entre otras conclusiones se demostró que el consumo aumenta en función del tamaño de la parcela. Mientras en un piso o vivienda baja sin jardín se consumían 82,3 m2/día, en una vivienda de 500 m2 ascendía a 343,1 m2/día y de 1000 m2 a 531,8 m2/día.

 

LA XEROJARDINERÍA


Las sequías hacen saltar las alarmas, pero cuando pasa todo se olvida y vuelta a lo mismo:
gasto de agua y diseños de alto consumo.


Sin embargo, en Estados Unidos, en 1981, un equipo del Departamento de Aguas de la Universidad de Denver aprovechó una crisis hídrica para desarrollar un diseño de jardín que consumía hasta la cuarta parte que uno convencional. La técnica se denominó "xeriscape" traducida al castellano como xerojardinería, que significa, jardín seco. En 1.986 se creó el Natioanl Xeriscape Council, una organización no lucrativa que comenzó a difundir y establecer pautas básicas de aplicación de la xerojardinería. A partir de entonces estas técnicas comenzaron a extenderse por Norteamérica hasta llegar a otros países, entre ellos España.


La Península Ibérica y los dos archipiélagos cumplen todos los requisitos para potenciar la xerojardinería y es hacia esta técnica donde se dirigen la mayoría de las investigaciones de ahorro de agua. Sus condiciones bioclimáticas permiten que el 60% del territorio sea xerofítico, es decir, apto para practicar este tipo de jardinería sostenible.


La xerojardinería demuestra ser una solución con buenos resultados y de fácil aplicación en la gestión eficiente del agua aunque se encuentra con algunas dificultades: la falta de sensibilidad ecológica y la poca concienciación respecto al ahorro de agua tanto por parte de la población como por la Administración. Si añadimos el bajo coste del agua a la percepción de encarecimiento que tiene cualquier innovación, hace que su implantación sea lenta. A pesar de ello, Jesus de Vicente, Ingeniero técnico agrícola y miembro de la comisión del AGUA de la Asociación Española de Parques y Jardines recuerda que "el coste de mantenimiento de un jardín xerofítico es diez veces menor que el jardín convencional (0,30 euros m2 sobre 3 euros el m2 año respectivamente)".


Aunque el término xerojardinería es muy reciente, la utilización de especies vegetales de bajo consumo hídrico no es una técnica nueva. De hecho, la mayoría de nuestros jardines históricos tienen mucho de xerojardines: poseen una gran cantidad y variedad de árboles y arbustos, pocas praderas y utilizan, en general, especies poco exigentes en cuanto al riego. Se trata de herencia jardinera romana y arábiga. En general, una buena eficacia se basa en usar especies xéricas, es decir, que resistan la escasez de agua; sistemas de riego adecuados; división del jardín en zonas de riego alto, moderado, bajo; ajustar la vegetación al sistema de riego; mantener en buen estado el sistema; regar en el momento oportuno y disminuir las superficies de evaporación cubriendo el suelo con acolchados, areneros, pavimentos o madera.

 

PLANTA AUTÓCTONA


Otra línea importante de investigación para planificar un jardín de bajo consumo en agua son las plantas autóctonas.


Jesús de Vicente les atribuye grandes ventajas porque "son las mejor adaptadas a las condiciones edafo-climáticas; porque tienen unas necesidades hídricas equilibradas, acordes a la zona; porque son económicas al estar producidas en un entorno próximo; porque su coste de conservación y mantenimiento es mínimo; porque tienen un valor social añadido al permitir la creación de puestos de trabajo en el medio rural".


Sin embargo, uno de los inconvenientes que nos encontramos es la escasez de viveros y viveristas especializados o que comercialicen estas especies, aunque cada vez hay más. Uno de los proyectos más interesantes en esta línea lo está desarrollando Miguel Díaz Morant, paisajista, viverista y técnico de la oficina Española de Variedades Vegetales del Ministerio de Educación y Ciencia. Su trabajo consiste en el estudio de plantas autóctonas de Andalucía Occidental, Serranía de Ronda y Algarve que tienen un potencial uso ornamental y paisajístico.


Este proyecto lo viene desarrollando desde 2.000 y desde entonces han completado el estudio de 38 plantas; actualmente están estudiando 70 (20 nuevas y 50 con al menos dos años en estudio) para estudiar en total 300 especies resistentes a la sequía y por tanto útiles en xerojardinería. Con ello pretenden confeccionar un "Catálogo de Especies Vegetales Autóctonas" de la zona estudiada para uso ornamental y paisajístico en el que se incluyan datos relativos al ciclo de cultivo de éstas, así como sus cualidades paisajísticas.


Según Miguel Díaz, otros fines del estudio son "contribuir a la diversificación de especies utilizadas en paisajismo, revegetación, recuperación o control de áreas críticas; contribuir al mantenimiento de la biodiversidad y a la mejora del medio ambiente, e incrementar la valoración de nuestras plantas autóctonas para los ciudadanos como parte primordial de nuestro paisaje".


Para la divulgación y uso de las plantas autóctonas en paisajismo Díaz y su equipo han creado un parque permanente en un olivar de 2 ha en la antigua Escuela Universitaria de ITA del Cortijo de Cuarto de Sevilla.


Por otro lado, la potencialidad botánica del marco mediterráneo es tan amplia que nos ofrece 171 familias que incluyen 1.650 géneros y que suponen en total 20.000 especies vegetales diferentes. Adaptadas al estrés hídrico están también las 50.000 especies pertenecientes al ámbito biogeográfico de California, Sudáfrica Chile o Australia de clima similar al mediterráneo y susceptibles de ser utilizadas como especies de jardinería de bajo consumo de agua.

 

¡ALERTA: CÉSPEDES!


En el lado contrario está la tendencia consumada
,( tanto en el jardín público como en el privado), a las grandes superficies de céspedes.


La pradera siempre verde se ha convertido en el símbolo de un jardín bien cuidado y buena calidad de vida, algo que en la España seca sólo puede conseguirse a golpe de mucho riego y productos fitosanitarios.


Esta moda originada en el siglo XVIII por los paisajistas ingleses, -y reforzada por la imagen cinematográfica del modelo de vida americana- ha sido asociada a un nivel socioeconómico alto que muchos quieren imitar. Pero su origen oceánico no sólo la hace extraña en nuestra geografía sino incongruente, cara e insostenible.


La pradera inglesa en un lugar como Madrid supone la friolera de verter más de 1.600 l/m2 de agua al año según un documento de Ecologistas en Acción. ¿Pero...existen alternativas? Además de la xerojardinería (acolchados de gravas, arena, corteza, etc) Teresa Seoane en el libro Manual de Jardinería Ecológica así lo confirma: "La pradera natural mediterránea depende enteramente de la energía solar para su funcionamiento. Fruto de la siega y de los factores ambientales locales, se autorregula y fertiliza por sí misma. Entre las diferentes especies pratenses abundan gramíneas, compuestas, leguminosas, crucíferas, plantagináceas y labiadas. La colonización del suelo se produce por dispersión de semillas desde núcleos adyacentes, de lo que resulta una estructura en mosaico, no uniforme, en respuesta a microambientes y a la competencia entre especies", explica Seoane.


Si esto no convence, actualmente las casas comerciales comienzan a tener en cuenta mezclas para céspedes de bajo consumo. Para ello suelen combinar en distintas proporciones semillas de dos gramíneas: la castañuela (Festuca arundinacea) y la grama (Cynodon Dactylon). Esta última es la más rustica ya que aguanta el pisoteo, la sequía y las enfermedades. Con el único inconveniente de que amarillea en invierno .


Si queremos mantener este ambiente de frescura y verdor, la citada autora nos propone plantas tapizantes como hiedra, gayuba, enebro rastrero, hipéricos, vincas, ajuga, etc, o en su defecto diversos tipos de acolchados. En cualquier caso si necesitamos riego, es importante elegir bien el sistema de irrigación más adecuado al tipo y diseño del jardín. Así una buena instalación de riego puede suponernos un ahorro del 50% del volumen total consumido. AGUAS RECICLADAS Otra de las posibilidades más estudiadas para ahorrar agua potable es el uso de aguas recicladas para el riego de parques y jardines. Actualmente su uso más importante es el riego de cultivos, campos de golf y campos de deportes. Uno de los inconvenientes que presentan son los problemas sanitarios y sus posibles interacciones negativas sobre los sistemas de riego y las plantas. Por eso, Jesús de Vicente explica que "para llevar a cabo un buen mantenimiento de las zonas verdes regadas con agua depurada hace falta tener un buen conocimiento de ellas, sus efectos sobre las plantas, suelo e instalaciones", y en esta línea van dirigidas también sus investigaciones.


En cualquier caso, ya hay municipios que riegan con ellas sin problemas. Uno de ellos es la ciudad de Madrid. La capital ha visto crecer exponencialmente sus zonas verdes que en los últimos 15 años se han incrementado en un 87% según declaraba el director de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid Santiago Romero en las Jornadas Técnicas "Gestión del agua en Jardinería" el pasado 11 de junio.


Romero comentó que Madrid cuenta con 5.200 ha. de zonas verdes y 200.000 árboles de alineación pero que se espera que la superficie alcance las 8.000 ha en los últimos años.


Esto supone un aumento de la demanda de agua en una Comunidad Autónoma cuyos cauces fluviales ya están saturados de embalses. Los planteamientos sobre el uso del agua en Madrid cambiaron tras una prolongada sequía que obligó al Ayuntamiento de Madrid a prohibir el riego en jardines desde mayo de 1.992 hasta julio de 1993.



A partir de entonces se tomaron serias medidas de ahorro y eficiencia. Una de ellas fue la perforación de pozos, sobre todo en la zona norte y la otra la creación de un plan para riego de parques y jardines públicos con aguas recicladas.


En la actualidad se riegan 667,08 ha. con agua reciclada que corresponden a 16 parques más zonas ajardinadas de la Casa de Campo en un megaproyecto que pretende abarcar en el futuro todas las zonas verdes madrileñas. Elena Comesaña, técnico en Parques y Jardines de la Comunidad de Madrid, garantizaba en las citadas jornadas la garantía de salubridad de dicha agua "ya que pasa por un sistema de tratamiento terciario, de naturaleza físico-químia, que consiste esquemáticamente en la adición de reactivos, decantación, filtrado y esterilización por rayos ultravioleta, además de una cámara de cloración", además de que "los análisis se realizan diariamente".


En la misma línea está la ciudad de Murcia que riega el 95% de sus zonas verdes con aguas residuales recicladas. Otras ciudades como Gran Canaria buscan otras alternativas como el agua procedente de las plantas desalinizadoras. Tras ser recuperada del uso doméstico se destina a la red de riego, atendiendo así el 25% de las zonas verdes. Igualmente Sevilla instaló hace 14 años una red de agua para regar la Isla de la Cartuja con agua procedente del río Guadalquivir. "Todas estas opciones obligan a duplicar la red y esto debe ser tenido en cuenta por los responsables de planificación y diseño de las infraestructuras urbanas", explica de Vicente. De hecho, la creación de una nueva red de riego con agua reciclada le ha costado a Madrid la ingente cifra de 15 millones de euros (12 de ellos financiados por Fondos de Cohesión la UE) aunque, a la postre la inversión, es recuperada.


Desde la xerojardinería y la jardinería sostenible estas medidas están bien siempre que vayan emparejadas con diseños de jardinería de bajo consumo de agua y no sirvan para estimular, justificar o crear más praderas de céspedes de alto consumo hídrico.


AYUNTAMIENTOS: SUSPENSO


Para conocer más de cerca la realidad de los Ayuntamientos españoles en cuanto al uso del agua de riego en sus espacios verde, la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos (AEPJP) creó una comisión de trabajo sobre el "AGUA". Ésta diseñó una encuesta que pasó a los 270 municipios nacionales de mayor población en el año 2.000.


Los resultados no fueron muy halagüeños en el país de Europa con menos pluviometría. Por entonces el 78% de los municipios reconocía utilizar agua potable como agua de riego y el 72% de los municipios no consideraban grave o muy grave el problema del suministro de agua para el riego (lo que denota no existe conciencia administrativa de la problemática del agua y sólo puntualmente se toman medidas).


Por otro lado, en caso de sequía el 44% de los municipios no tiene garantizado el suministro de agua para riego (hecho que demuestra que no hay planificación ambiental urbana) y el 53% desconocía el gasto de agua de riego (no se contemplaba como un recurso ambiental planificable) .


Jesús de Vicente, tras hacer una serie de cálculos elementales, ha comprobado que "solamente dedicando el 14% de las aguas residuales se tendría el volumen de agua necesario para cubrir el riego de las zonas verdes de una ciudad". Igualmente con un ahorro de agua en agricultura del 6,5% (la agricultura consume el 80% del total) se abastecerían todas las ciudades españolas.


Otro factor a tener en cuenta según él, es la necesidad de revisar las redes de distribución, ya que en algunas se pierden más del 50% de los caudales. Para Jesús de Vicente estos datos manifiestan una paradoja y es que "contrastan con las campañas que se realizan y que tienen como punto de mira el ciudadano y el gasto de agua de uso doméstico" mientras seguimos viendo extensas praderas de césped encharcadas a pleno día.


Bibliografía:


-Manual de Jardinería Ecológica. coord. Luciano Labajos. Ecologistas en Acción. Madrid,2003.

-http://www.agua-dulce.org/htm/preguntasf/

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