Fecha de Redacción 20.10.2007
Subcategoría Plagas
Dentro del oden Hemiptera, la familia Aphidoidea está compuesta por unos insectos de tamaños entre 0.5 y 1.5 mm con un aparato bucal picador-chupador con el que extraen jugos del floema en hojas, tallos y en ocasiones, raíces.
Los pulgones colonizan a sus huéspedes rápidamente gracias a su eficaz forma de multiplicación: a principios de la primavera eclosionarán los huevos pertencientes a las primeras generaciones del año.
Los pulgones que apreciamos en nuestras hojas, esos bichitos gordos y casi sésiles, son hembras partenogenéticas.
Se puede decir que estas hembras nacen embarazadas; realmente llevan en su interior a otra hembra genéticamente idéntica a ella, que nacerá en poco tiempo.
En pocas generaciones, la planta huésped está completamente plagada de estas hembritas, lo cual provocará el nacimiento de virginóparas (pulgones alados partenogenéticos) que se extenderán hacia otros cultivos.
Al final del ciclo vegetativo el clima avisará a estos insectos sobre el inicio del otoño, y esto producirá nuevamente el alumbramiento de sexúparas (pulgones alados sexuales).
Estos pulgones alados depositarán huevos para la próxima época vegetativa.
DAÑOS PRODUCIDOS
Realmente, el daño directo ocasionado por el pulgón no es más que el estado de debilidad del vegetal por agotamiento.
Existen pulgones que inyectan sustancias que deforman el brote o la hoja produciendo una agalla, bajo la cual las crías se hallarán protegidas.
Por otro lado, los daños indirectos pueden causar la muerte de los individuos afectados al contagiar enfermedades de un ejemplar enfermo a otro sano.
COMBATIR EL PULGÓN
Debemos permanecer atentos en ésta época del más mínimo indicio: hojas que se doblan, brotes algo mustios,... Es momento de aplicar agua jabonosa.
Mezclemos en una botella de un litro de agua, una cucharada de jabón de marsella rallado. Esperemos a que se diluya la mezcla y pulvericemos sobre los pulgones.
El agua jabonosa envuelve al áfido e impide la respiración del mismo, produciendo la muerte casi instantánea del insecto.