Fecha de Redacción 20.10.2007
Los bulbos son plantas vivaces con una parte subterránea modificada para reserva de nutrientes.
Pierden su parte aérea en los periodos de latencia, reduciéndose en los meses del otoño e invierno a su parte subterránea, la cual no es una raíz, como normalmente se piensa, sino un tallo modificado.
Existen muchos tipos diferentes de plantas bulbosas que intentaremos englobar en grupos más útiles para nuestra empresa:
El primer grupo es el de las bulbosas de floración primaveral, que incluye los Croccus, anémonas, tulipanes, narcisos o jacintos entre otras, deben ser plantados en los meses de otoño hasta principios de diciembre.
El segundo grupo es el de las bulbosas de floración estival-otoñal, que incluye los Lilium, las Cannas, Dahlias y Cyclámenes, deberán ser plantados a comienzos de la primavera.
El sustrato más indicado es una tierra vegetal, con buen contenido en materia orgánica, con gran capacidad de retención de agua, así como un buen drenaje que evite el encharcamiento.
En nuestro jardín podemos enmendar las zonas donde vayan a establecerse los bulbos con turba negra y arena de río. Obtendremos una tierra mullida donde los bulbos podrán desarrollarse libremente y con una buena capacidad nutriente.
La profundidad de plantación es también un hecho que deberemos tener en cuenta. Como dato orientativo, los bulbos pequeños como los Croccus o la bocanieve se plantan a 5 o 7 cm de profundidad; otros más grandes como los narcisos o jacintos se plantan a unos 15 cm . de la superficie.
Un truco efectivo es multiplicar por dos el diámetro más ancho del bulbo y obtendremos una profundidad adecuada para la plantación del mismo.
No debemos olvidarnos de que debemos plantar los bulbos en la dirección correcta, la zona de raíces debe quedar mirando hacia abajo y la zona del talluelo deberá mirar hacia arriba. De esta forma evitaremos crecimientos innecesarios y ayudaremos a la planta a brotar más vigorosa.
Cuando los bulbos hayan finalizado su actividad vegetativa superior, es decir, cuando se sequen las hojas, podremos extraer el bulbo y guardarlo en cajones con arena de río, no sin antes limpiarlos y sumergirlos o espolvorearlos con algún producto fungicida.
Apreciaremos que algunos de los bulbos más viejos han empezado a desarrollar pequeños bulbitos alrededor suyo, los cuales podremos extraer para plantar en su época por separado. Estos pequeños bulbitos tardarán un par de años en florecer, puesto que su tamaño y capacidad de almacenaje de nutrientes son todavía muy reducidos.