De la maceta a la cazuela.
Las plantas condimentarias son hierbas y arbustos que por sus aromas y sabores característicos e intensos suelen utilizarse en la cocina para aderezar platos muy diversos, quién no conoce el perejil o el orégano. Albahaca, eneldo, tomillo, hierbabuena... todas son muy comunes y se encuentran fácilmente en el mercado en distintos envases y presentaciones, principalmente en forma de planta seca y triturada.
Pero lo que tal vez no sepa tanta gente es que el sabor de estas plantas utilizadas en fresco transforma cualquier plato además de añadirle propiedades, puesto que las vitaminas se pierden en el proceso de secado así como gran parte del aroma. Sin embargo encontrar estas plantas frescas no resulta tan fácil, así que una solución puede ser poner unas cuantas macetas en un rincón de la cocina y cultivarlas nosotros mismos.
El cultivo de estas plantas es sencillo, la mayoría de ellas son propias del clima mediterráneo y no precisan de cuidados muy especiales, una buena iluminación y aireación y un riego semanal son suficientes para mantenerlas en buen estado y listas para usar. En primer lugar se buscará el sitio donde instalar nuestro minijardín de condimentarias; bajo la ventana o a ambos lados de ella es una ubicación idónea, ya que la luz natural está garantizada.
Elección de macetas
Se pueden escoger macetas de cerámica o terracota, pintadas o con motivos grabados o dibujados y combinarlas con los colores de la cocina, así se introducirá un detalle decorativo muy original. Es preferible que sean macetas de pequeño o mediano tamaño en dependencia, claro está, del espacio disponible, pero a menos que se tenga una cocina muy amplia, no suele resultar práctico ocupar mucho hueco con recipientes y plantas grandes.
Cultivo
La idea es recrear un pequeño huerto de aromáticas con el que abastecerse de forma natural y cómoda. ¿Cómo cultivarlas? La mayoría de las condimentarias se multiplican bien mediante semilla; en viveros y tiendas especializadas se pueden encontrar sin dificultad sobres con semillas de distintas especies y variedades.
El primer paso será hacer un semillero que además puede ser mixto, es decir, de varias plantas a la vez. En una bandeja de jardinería o cualquier otro recipiente bajo y ancho se pone tierra vegetal mezclada con algo de mantillo; esta bandeja se puede dividir en cuatro partes, sembrando un tipo de planta en cada una de ellas por ejemplo: perejl, albahaca, orégano y menta. O salvia, romero, tomillo y hierbabuena. Se cubren con una capa fina de tierra y se riega moderadamente para evitar encharcamientos. Si se mantiene resguardado del frío, en dos o tres semanas las semillas germinarán. Pero aún habrá que esperar dos semanas más para que los plantones desarrollen sus verdaderas hojas y estén listos para desarrollarse independientemente.
Pasarlos a la maceta definitiva es sencillo, solo hay que tener cuidado de no dañar las raíces; si ponemos solo un plantón nuevo por maceta, aunque ésta sea pequeña tardará mucho en poblarse, así que es mejor plantar cuatro o cinco. Conviene dar un margen de tiempo para que la planta crezca un poquito antes de empezar a cortarla, tal vez uno o dos meses, así las plantas se asentarán e irán echando brotes poco a poco. Precisamente los recortes periódicos contribuyen a su conservación y mantenimiento, ya que son podas suaves que estimulan el crecimiento.
Consejos de conservación
El hecho de colocarlas en la cocina conlleva algunos cuidados adicionales debido a que se producen humos y a largo plazo se puede ir acumulando una película grasa sobre las hojas que dificulte su normal funcionamiento. Por eso, además de vigilar el riego es importante ventilar bien la estancia y limpiar las hojitas frecuentemente con un paño suave húmedo.
Si se observa algún síntoma de enfermedad o se aprecian parásitos en alguna de las plantas hay que ponerla inmediatamente en "cuarentena" separándola del resto y tratarla con un producto fitosanitario adecuado. Teniendo en cuenta que son plantas destinadas al consumo hay dos alternativas: tratarla con un producto de origen natural o alargar la cuarentena después de acabado el tratamiento con el fin de eliminar los restos químicos que pudiera tener. En cualquier caso hay que lavarlas antes de incorporarlas a cualquier guiso y es evidente que este lavado se hará a fondo cuando la planta haya sido tratada químicamente.
Como veis es fácil darle un giro a nuestra cocina tanto decorativa como culinariamente hablando. Probad a fotografiarla antes y después de colocar las macetas, seguro que notáis una diferencia importante; de igual modo probad vuestro plato favorito condimentado con planta seca y con planta fresca y escoged cual os gusta más...