Descripción
El drago es una especie vegetal típica del bosque termófilo mediterráneo y matorral suculento propio de la Macaronesia, particularmente de las Islas Canarias, pero cuya mayor población se encuentra en el oeste de Marruecos.
Se trata de una planta palmiforme de crecimiento muy lento (tardar una década en crecer un metro), que puede llegar a alcanzar los 12 metros de altura. Presenta un tallo único, liso en la juventud y que se torna rugoso con la edad, ramificado en el extremo. Una de sus características más distintivas es que su savia es de color rojo, cosa que no sucede en ningún otro árbol del mundo.
El drago tiene una apariencia arbórea y está coronado por una densa copa con forma de paraguas, con gruesas hojas coriáceas, sésiles, acuminadas y de color verde-grisáceo o glauco. A partir de la primera floración el árbol comienza a ramificarse, aproximadamente cada 15 años. Este hecho sirve para calcular la edad de los ejemplares, ya que los troncos no presentan anillos de crecimiento.
Las flores, que surgen en racimos terminales o panojas, son de color blanco o amarillo verduzco. Y los frutos, carnosos, de entre 1 a 1,5 cm, son redondos y anaranjados.
Cultivo
El drago es una especie que se cultiva en jardinería para su uso como ejemplar aislado en jardines de rocalla subtropical.
También es frecuente su cultivo en maceta, ya que no requiere cuidados demasiado específicos y se adapta bien a ambientes interiores.
Requiere climas cálidos y tolera el frío, siempre que este no sea muy intenso, y las heladas débiles. Prefiere los terrenos y ambientes secos.
En las islas Canarias se utilizan los ejemplares jóvenes para decorar los jardines o paseos municipales, así como los jardines particulares.
En las Canarias existen varios ejemplares singulares, como el Drago milenario de Icod de los Vinos, aunque su edad se estima en 500-600 años, el drago de Pino Santo en el municipio de Santa Brígida (Gran Canaria), el de Sietefuentes en Los Realejos (Tenerife) y los dragos gemelos en Breña Alta (La Palma).